Carolina García, una joven que a su corta edad ya es una vaquera completa y que ha recorrido un camino que muchos apenas osan soñar.<br /><br />Desde pequeña demostraba un gran interés por la cabalgata, como si el galope ya le perteneciera antes de aprender a caminar. Su dedicación la llevó a participar en numerosos campeonatos estatales y nacionales, donde cada caída se convirtió en una lección de oficio y de coraje.<br /><br />Pero también revela los desafíos: las dudas que sorprenden a mitad del viaje, las lesiones que obligan a replantear estrategias, y la presión de competir a un nivel tan alto sin perder la esencia de lo que significa montar con libertad y responsabilidad.
