La fiebre decembrina ha tomado las calles. Entre el aroma a ponche y el brillo de las luces LED, surge la pregunta que hace temblar a cualquier cartera: ¿Cómo quedar bien en el intercambio sin quedar en números rojos? En un mundo de inflación y lujos pasajeros, el verdadero arte navideño no reside en el precio, sino en la capacidad de elegir algo que cuente una historia.
