El fin de 2025 encuentra al sector tealero argentino atravesando uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Con un perfil netamente exportador—el 95% de la producción se destina al mercado externo—, el impacto de la llamada “inflación en dólares” se siente con una intensidad particular. “Es un año bastante desafiante para la actividad tealera, estamos golpeados por una realidad que no escapa a la de todas las economías regionales de Argentina, pero el té en particular más todavía”, resume Jonathan Klimiuk.
