La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha anunciado oficialmente la firma de un nuevo contrato para la gestión de dispositivos de control de agresores machistas, marcando un giro tecnológico en la vigilancia telemática. La principal novedad radica en la transición de las actuales pulseras a un modelo de tobillera, un formato que el Ministerio considera "más fiable y menos manipulable" al incorporar mecanismos que evitan su sabotaje.
