Una joven argentina viajó a Tel Aviv por una propuesta laboral como maestra jardinera y quedó varada cuando estalló el conflicto, justo cuando estaba por finalizar el trámite de su visa. <br /><br />Desde entonces, vive bajo constantes alertas y debe bajar tres pisos sin ascensor cada vez que suenan las sirenas para resguardarse en un refugio público.<br /><br />Según relató, en muchas ocasiones no recibe la notificación previa en el celular y solo escucha la alarma general, lo que le deja menos de un minuto para ponerse a salvo. Asegura que duerme muy poco, atraviesa un fuerte desgaste emocional y teme no llegar a tiempo ante un eventual ataque.<br />
