Enfrentando una profunda crisis económica que agudiza la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos, la sociedad cubana libra una batalla silenciosa por preservar la dignidad en el momento final de la vida. La falta de recursos alcanza también a los rituales de despedida: el velorio y el entierro. Ante el desabastecimiento de insumos funerarios como ataúdes y la carestía de los servicios estatales, las familias se han visto obligadas a desplegar una enorme creatividad y solidaridad comunitaria. teleSUR<br />
