La tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz ha alcanzado un punto de máxima alerta tras las recientes declaraciones cruzadas entre Teherán y Washington. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reiteró este lunes que la vía marítima estratégica permanece abierta desde la perspectiva de su país, aunque con una restricción selectiva y contundente. Según el diplomático, el paso está cerrado únicamente para los buques de Estados Unidos, Israel y sus aliados, a quienes calificó como responsables de una "agresión injusta" contra el territorio iraní. Araghchi enfatizó que Irán no ha solicitado un alto el fuego y que su país mantendrá una "resistencia orgullosa" para garantizar que la guerra termine de forma que no vuelva a repetirse en el futuro.
