En Ecuador, la fallida estrategia de seguridad de Daniel Noboa queda al desnudo. Las bandas criminales se duplicaron en dos años, pasando de 22 a 48, mientras el toque de queda no impide que los líderes del narcotráfico operen sin ser capturados. En Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo, las fuerzas del orden desconocen su paradero. Sin política social ni inteligencia efectiva, el gobierno militariza calles pero no frena la expansión del crimen organizado. teleSUR
