<br />Budapest, 7 abr (EFE).- Hungría celebra este domingo las que podrían ser sus elecciones legislativas más importantes desde la caída del comunismo en 1989, en un ambiente de profunda división y crispación entre los seguidores del ultranacionalista Viktor Orbán, en el poder desde 2010, y su gran rival, el conservador Péter Magyar.<br />En los 16 años que lleva gobernando con mayorías absolutas, Orbán ha ejecutado una ‘revolución conservadora’ basada en los valores cristianos, el rechazo a la inmigración, el conflicto permanente con la Unión Europea (UE) y mostrando muy buena sintonía tanto con Vladímir Putin como con Donald Trump.<br />Y todo con un control casi absoluto de las instituciones, desde la prensa hasta el Tribunal Constitucional.<br />El discurso del partido gobernante Fidesz se basa en la defensa de la soberanía nacional frente a supuestos intentos de querer destruir la cultura cristiana, por parte de la UE y los progresistas.<br />Con sus sucesivas 'supermayorías' parlamentarias el partido de Orbán modificó a su medida las leyes electorales que le ayudaron a afianzarse en el poder, mientras que una oposición muy fragmentada no encontraba ni argumentos ni medios para romper esta lógica.<br />Nueva oposición y problemas económicos <br />El escenario cambió en febrero de 2024 cuando Magyar, que hizo carrera trabajando para el régimen y hasta ese momento era afiliado del Fidesz, comenzó a criticar públicamente a Orbán.<br />Su cristalización como líder opositor fue meteórica: En junio de 2024 su partido, el Tisza, logró el 30 % en las elecciones europeas.<br />Bajo su liderazgo, la formación ha pasado de ser minoritario a ocupar prácticamente todo el espacio de la oposición, hasta el punto de que las encuestas prevén que ninguna otra de las tres formaciones opositoras que se presentan logre representación parlamentaria.<br />Varios partidos más han decidido no presentarse para apoyarlo.<br />"Orbán se ha encontrado con un contrincante fuerte y competitivo, que frente a la oposición anterior es capaz de aprovecharse de sus debilidades”, explica a EFE András Bíró-Nagy, director del Instituto Policy Solutions en Budapest.<br />El politólogo ve que las posiciones de Orbán se han debilitado porque, entre otros motivos, en los últimos cuatro años no pudo asegurar el crecimiento económico de la década anterior y ha agotado su imagen de buen gestor.<br />Según un estudio reciente de la Universidad ELTE de Budapest, el porcentaje de ciudadanos de clase baja en Hungría pasó del 31 al 41 % entre 2021 y 2025.<br />Otro problema estructural es la corrupción: según la ONG Transparencia Internacional, Hungría fue percibido en los últimos cuatro años el país más corrupto de la UE.<br />Esto marca la diferencia con las cuatro elecciones anteriores, asegura Bíró-Nagy, al destacar que la congelación de fondos de la UE por la vulneración de los principios de Estado de derecho también ha debilitado al Gobierno.<br />"Estos son los temas que más interesan a los votantes", afirma Bíró-Nagy, quien recuerda que Magyar centr
