Hay profesiones que no hacen ruido, pero sostienen los pilares de un país. Rosario Jiménez, decana del Colegio Nacional de Registradores, lo sabe bien. Su trabajo, el de los 1.200 registradores que hay en España es discreto, casi invisible, pero conforma una de las columnas que mantienen en pie la seguridad jurídica garantizando la confianza económica que se requiere para que el país trabaje con estabilidad. Por eso hay quien dice que los registradores trabajan en la trastienda de la sociedad, pero su labor tiene consecuencias gigantes. “Ofrecemos seguridad y confianza al ciudadano, para que lo tuyo sea tuyo y nadie lo discuta”, explica Rosario.
