Harriette pierde su trabajo como ascensorista en el Chicago Chronicle cuando pide un aumento de sueldo. La pérdida de ese segundo ingreso en el hogar de los Winslow supone una carga adicional para el presupuesto, lo que lleva a Harriette a presentar su candidatura para un puesto de jefa de seguridad. Al principio la rechazan, pero su apasionado discurso sobre las habilidades que posee causa una gran impresión.
