<p>Brasilia ha amanecido gris. Una atmósfera apagada se extiende por la plaza de los Tres Poderes, el corazón del poder ejecutivo, legislativo y judicial brasileño. Pero se disipa con rapidez al entrar en el bullicioso Palacio de Planalto, en cuyo tercer piso el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recibe a EL PAÍS.</p><p><br></p><p>La sede de la jefatura de Estado, diseñada en 1956 por Oscar Niemeyer, está cargada de simbolismo. Es uno de los edificios asaltados el 8 de enero de 2023 por las turbas del expresidente Jair Bolsonaro. El intento de golpe llevó a la democracia brasileña al borde del abismo y todavía hoy, aunque el ultraderechista ha sido condenado a 27 años de cárcel, se hace sentir en la política nacional: Lula, que se prepara para disputar un cuarto mandato en octubre, tendrá como principal contrincante a un hijo de Bolsonaro.</p>
