Los cuerpos de cientos de víctimas de desaparición forzada podrían estar enterrados en cementerios remotos de Mapiripán (Meta), pero la falta de cuidado a los camposantos podría acabar con las esperanzas de encontrarlos. En ese departamento, el conflicto entre guerrillas y paramilitares dejó 8.755 víctimas de ese flagelo.
