Nuevas investigaciones arrojan luz sobre las funciones de la grasa y los huesos. De hecho, el tejido graso y el óseo no son estáticos, sino que liberan moléculas de señalización para interactuar de manera dinámica con los otros órganos y apoyar a nuestra salud. Se halló que la grasa controla nuestro apetito y que los huesos ayudan a mantenernos jóvenes.
