En una casa abandonada de Nueva York, vivía un gato con una mirada triste y de abandono. Su nombre es Shibby, y estaba acompañado de otros 40 felinos más. Ashley Anderson, una voluntaria en el refugio Hearthside Cats, se vio profundamente conmovida por la situación de Shibby, quien no había sido adoptado por su aspecto físico, lo que hizo que comenzara a colaborar con otras cinco organizaciones de rescate.
