La Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos para el año 2026 estableció una política de cero impunidad en la región y priorizó a México y Colombia como los principales focos de alerta por la producción y tráfico de drogas sintéticas. El documento oficial de 195 páginas condicionó la cooperación internacional a la entrega de resultados inmediatos en la desarticulación de las estructuras criminales transnacionales. <br /><br />El plan de seguridad estadounidense delineó cuatro ejes fundamentales de acción obligatoria para las naciones colaboradoras: el incremento de las detenciones, la agilización de los procesos de extradición, la destrucción masiva de precursores químicos y la erradicación definitiva de los laboratorios clandestinos de fentanilo. <br /><br />La especialista en geopolítica, Irene Selser, detalló durante el noticiero Expreso 24/7 que la nueva disposición institucionalizó las advertencias discursivas emitidas previamente por Washington. El marco legal de la estrategia recurrió al Título 50 del Código de Seguridad Jurídico de Estados Unidos para redefinir el combate a los cárteles mexicanos como un asunto exclusivo de seguridad nacional y no meramente policial. Esta categorización jurídica abrió la puerta para la ejecución de operaciones militares directas, tanto abiertas como encubiertas, dentro del territorio de México.
