Infinitud de estímulos visuales, colores, lenguas y culturas. Desde que llegó a la costa mediterránea, la ciudad de Barcelona ha sido un fuerte estimulante para la obra de Javier de Cea. Este artista nos explica como con la unión de la gráfica urbana y el expresionismo abstracto consigue materializarse su búsqueda de armonía entre máquina y ser humano.