La ciudad de Lima siempre ha sido una ciudad de locos, pero ahora recientemente uno de estos esquizoides se ató una bomba al cuerpo, entró a un banco y amenazó con volar en mil pedazos el local si es que no cumplían<br />con unas exigencias que parecían sacadas de una película de acción gringa.<br /><br />La creciente inseguridad ciudadana nos hace divisar temores de antaño. Esperemos que no vuelvan a ocurrir cosas de este tipo. Aunque se dice que para un loco, hay otro que es loco y medio.<br /><br />El tío Sarria tiene la palabra...