Camino blanco, viejo camino,<br />desigual, pedregoso y estrecho,<br />donde el eco apacible resuena<br />del arroyo que pasa bullendo,<br />y en donde detiene su vuelo inconstante,<br />o el paso ligero,<br />de la fruta que brota en las zarzas<br />buscando el sabroso y agreste alimento,<br />el gorrión adusto,<br />los niños hambrientos,<br />las cabras monteses<br />y el perro sin dueño...<br />Blanca senda, camino olvidado,<br />¡bullicioso y alegre otro tiempo!,<br />del que solo y a pie de la vida<br />va andando su larga jornada, más bello<br />y agradable a los ojos pareces<br />cuanto más solitario y más yermo.<br />Que al cruzar por la ruta espaciosa<br />donde lucen sus trenes soberbios<br />los dichosos del mundo, descalzo,<br />sudoroso y de polvo cubierto,<br />¡qué extrañeza y profundo desvío<br />infunde en las almas el pobre viajero!
