Siria se instala en la lógica de la guerra y los observadores de la ONU hacen las maletas. Llegaron para vigilar y propiciar una tregua que nunca se respetó. La mitad del contingente de 300 agentes ha salido del país y el resto lo hará una vez expire el plazo para un cese de las hostilidades cada vez menos probable. En Alepo, segunda ciudad del país, se desarrolla una batalla "decisiva" del conflicto.
