Señora Maga de las Liviandades, este suyo incondicional patea ciudades catalogadas, siento que no le importen los magnos caseríos de la industriosidad de nuestros antipasaos congeneraos, así que la remito a los detalles acostumbraos, a los cachitos llenos de texturas sudorosas y coloreás por los sinnombre, a los reflejos de cerdos rosas anunciantes y a las consabidas puertas, esta vez con porteros automáticos (que bonito el desarrollismo de nuestrosnosotros cazurros); Maga le prometo que cuando se vaya la calorina asalvajada le pintaré de nuevo brezos, portillas y malhadados campos de piedras. Suyo.