Granada, 3 may (EFE) (Imagen:Roberto Ruiz Oliva).- Con permiso de la climatología, la llegada del mes de mayo a Granada va acompañada cada primavera de una popular fiesta que, pese a que parecía haber dejado de lado hace algunos años su carácter tradicional y cedido terreno al alcohol, se multiplica hoy con ochenta cruces repartidas por toda la ciudad.<br />La festividad de las Cruces de Mayo, que algunos historiadores ya testimonian en 1625, ha vivido en menos de una década una verdadera inflexión, al pasar de estar prácticamente eclipsada y desvirtuada por los numerosos botellones que se salpicaban por el casco urbano a "revitalizarse" desde un espíritu mucho más costumbrista.<br />El asombroso aumento de cruces que llenan de color y vida calles, plazas, patios, escaparates y centros escolares, que en poco tiempo han pasado en número de ocho a ochenta, se justifica según responsables municipales como el concejal de Cultura, Juan García Montero, en una buena planificación y el consenso político