Tras la decepción del baile, Mary deja a un lado sus esperanzas de encontrar pareja y se entrega a intereses más serios. Su determinación se pone a prueba cuando Mr. Collins llega a Longbourn con una propuesta inesperada. Mary contempla una decisión que podría salvar a su familia de la ruina, aunque eso suponga reprimir sus verdaderos sentimientos.
